Joven con tetraplejia lleva más de tres meses atrapado en su casa de Catarroja (Valencia) tras la DANA

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14/02/2025 - 09:59
Iván lleva 90 días viendo la vida desde su ventana

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Iván Alemany lleva 90 días mirando la vida desde su ventana en Catarroja, Valencia, después de que las inundaciones provocadas por la DANA lo dejaran completamente aislado del mundo exterior. Este joven de 35 años vive en un primer piso junto a sus padres, dependiendo de su silla de ruedas motorizada y un respirador para su supervivencia, desde que hace años un accidente de tráfico le causó una grave lesión medular dejándole con tetraplejia. Sin embargo, tras las lluvias torrenciales de la DANA, el ascensor de su edificio quedó fuera de servicio, dejándolo atrapado en su hogar.

La DANA y el aislamiento de Iván

Hace tres meses, la DANA azotó Valencia, causando 224 víctimas fatales, dos operarios muertos en tareas de limpieza y aún tres personas desaparecidas. A estas tragedias hay que sumar a personas como Iván, cuya vida cambió drásticamente por las inundaciones. Iván había tenido un accidente a los 17 años que le dejó con tetraplejia. A tan solo una semana de cumplir 18 años, su vida quedó paralizada. Desde entonces, se ha adaptado a una nueva rutina en la que depende completamente de la ayuda de su silla de ruedas y respirador.

"Pasé dos meses en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Después mi familia decidió mudarse a Valencia, a un primer piso en Catarroja", relata Iván. Sin embargo, ahora, tres meses después de la catástrofe, su vida se ha detenido nuevamente. El agua llegó hasta la primera planta del edificio donde vive, y desde entonces, el ascensor ha quedado inoperativo, dejándolo completamente aislado en su hogar.

El ascensor averiado y la desesperación

El ascensor averiado no es solo una molestia para Iván, sino un obstáculo insuperable que le impide salir de su casa. "Sin ascensor, estoy atrapado en mi propia casa. Llevo tres meses sin poder salir, y esto ha afectado mi rutina diaria", lamenta. Para intentar solucionar el problema, su familia adelantó parte del dinero necesario para arreglar el ascensor, pero el contrato firmado no ha dado frutos, y la situación sigue siendo la misma.

Además de la falta de acceso a la calle, Iván también ha perdido su coche debido a las inundaciones. Con la ayuda de la Administración, logró recaudar algo de dinero y adaptar un nuevo vehículo adaptado a su tetraplejia, pero con la imposibilidad de acceder al garaje, el coche adaptado no sirve de mucho. El joven ha probado otras soluciones, como un salvaescaleras, pero ninguna de estas ha sido efectiva. "Todas las opciones encuentran una traba en el giro del descansillo", explica con frustración.

La vida de Iván y su tetraplejia más allá de su casa tras la DANA

Iván no solo sufre por la falta de acceso al mundo exterior, sino también por la imposibilidad de continuar con sus actividades. "Lo que más me molesta es no poder ir a los entrenamientos de mi equipo de 'boccia'". Este deporte, practicado por personas con parálisis cerebral o discapacidad física severa, ha sido una de las pasiones de Iván. La liga acaba de comenzar, y ya se ha perdido varios partidos, lo que ha aumentado su sentimiento de desesperanza.

A pesar de su situación y la tetraplejia, Iván mantiene una actitud positiva. "Estoy lleno de planes e ilusiones", afirma. Sin embargo, la frustración de estar atrapado en su casa y la sensación de que su ascensor es la única puerta que lo conecta con el mundo exterior, lo tienen al borde del agotamiento. Mientras sus vecinos comienzan a retomar sus vidas tras las inundaciones, Iván sigue mirando desde su ventana, esperando una solución que aún no llega.

El caso de Iván resalta la importancia de garantizar que las víctimas de catástrofes no sean olvidadas, especialmente aquellas que, como él, tienen necesidades especiales y enfrentan obstáculos adicionales para poder retomar su vida normal.

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