Lectura fácil
El vertedero de Nerva encara su cierre definitivo tras casi tres décadas de actividad. La Junta de Andalucía ha aprobado una nueva autorización ambiental que establece la clausura progresiva de las instalaciones, reduce el volumen de residuos permitido y obliga a la empresa gestora, DSM, a asumir el sellado y la vigilancia ambiental durante los próximos 30 años.
Andalucía avanza hacia el cierre del vertedero de Nerva
Después de varias décadas dedicado a la recepción y tratamiento de residuos industriales, el vertedero de Nerva afronta una nueva etapa marcada por su clausura progresiva. La Junta de Andalucía ha aprobado una modificación de la autorización ambiental que permitirá avanzar hacia el cierre de las instalaciones situadas en Huelva y orientar parte de su actividad hacia el reciclaje y la economía circular.
La decisión establece también las obligaciones que deberá asumir DSM, empresa responsable de la explotación. Entre ellas se encuentran los trabajos de sellado, la recuperación del espacio y el seguimiento ambiental posterior, que deberá mantenerse durante un periodo mínimo de 30 años.
Un cierre que se desarrollará por fases
El proceso de clausura no será inmediato. La planificación contempla cuatro etapas diferentes para completar el sellado de las zonas que han dejado de utilizarse. Hasta el momento, ya se han cerrado alrededor de 11,8 hectáreas, una superficie que representa aproximadamente el 40 % del recinto.
Además, más de la mitad de los vasos destinados a residuos no peligrosos, concretamente el 56,7 %, ya han sido clausurados. Estas actuaciones forman parte de un proceso iniciado en 2021, cuando comenzó a plantearse el final de la actividad de depósito en el vertedero de Nerva.
La nueva autorización ambiental determina que la empresa tendrá que cumplir las condiciones establecidas por la normativa estatal sobre vertederos y residuos. De esta manera, DSM deberá hacerse cargo tanto de los costes asociados a la clausura como de las actuaciones necesarias para garantizar la seguridad ambiental de la instalación durante las décadas posteriores.
Menos residuos y más reciclaje
Uno de los cambios más destacados afecta a la cantidad de residuos que podrá gestionar la instalación. La capacidad prevista se reduce desde las 970.000 toneladas anteriores hasta un máximo de 780.000 toneladas.
La modificación también pretende cambiar progresivamente el modelo de funcionamiento. El objetivo es que el complejo deje atrás el protagonismo del depósito de residuos y avance hacia actividades relacionadas con el aprovechamiento de materiales, el tratamiento de suelos y la recuperación de recursos hídricos.
En este nuevo escenario, el vertedero de Nerva deberá adaptarse a un modelo más orientado a la economía circular. Entre las condiciones establecidas figura la prohibición de recibir determinados residuos peligrosos procedentes del extranjero y la prioridad de los servicios de reciclaje para las empresas y actividades industriales de Andalucía.
Tres décadas de vigilancia ambiental
El final de la actividad no significará que el recinto quede sin supervisión. Una vez completado el cierre, comenzará una etapa prolongada de control para comprobar la evolución ambiental de los terrenos y detectar posibles incidencias.
La vigilancia durante 30 años será responsabilidad de DSM, que también deberá acometer las medidas de restauración paisajística correspondientes. Así, el vertedero de Nerva continuará sometido a controles incluso después de que finalice la recepción de residuos.
La transformación prevista busca que el antiguo complejo tenga una función diferente. El objetivo es avanzar desde el almacenamiento de residuos hacia la recuperación de materiales y recursos, mientras se garantiza el control ambiental de los terrenos.
Con las nuevas condiciones, el vertedero de Nerva encara definitivamente el cierre y abre una etapa marcada por la clausura, la vigilancia y la recuperación ambiental.
Añadir nuevo comentario