La actividad humana reduce la biodiversidad en un 20 %

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03/04/2025 - 12:30
Un tractor en un campo de cultivo

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La acción humana está causando un grave daño a la biodiversidad global, no solo reduciendo la cantidad de especies, sino también alterando la estructura de sus comunidades.

Estas conclusiones provienen de un estudio realizado por el Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología Acuáticas (Eawag) y la Universidad de Zúrich, publicado en la revista ‘Nature’. Se trata de una de las investigaciones más amplias llevadas a cabo sobre este tema.

La amenaza de la biodiversidad

La biodiversidad enfrenta una seria amenaza, con la desaparición progresiva de especies animales y vegetales en todo el planeta, un fenómeno impulsado por la actividad humana. Sin embargo, hasta ahora no se había evaluado de manera global el alcance de esta influencia ni si sus efectos se extienden a todas las regiones y tipos de organismos.

Esto se debe a que la mayoría de las investigaciones previas han abordado solo aspectos parciales, ya sea analizando la evolución de la diversidad de especies en el tiempo, centrándose en áreas geográficas concretas o examinando impactos humanos específicos. Estas limitaciones han dificultado la formulación de conclusiones generales sobre cómo la actividad humana afecta a los ecosistemas.

Para llenar este vacío de conocimiento, un equipo del Eawag y la Universidad de Zúrich llevó a cabo un estudio de síntesis sin precedentes. Los investigadores recopilaron información de aproximadamente 2.100 estudios que comparaban la biodiversidad en casi 50.000 sitios alterados por el ser humano con otros tantos que permanecían intactos.

La investigación abarcó ecosistemas terrestres, de agua dulce y marinos en todo el mundo, considerando desde microorganismos y hongos hasta plantas, invertebrados, peces, aves y mamíferos.

La pérdida de especies

Los resultados del estudio son contundentes y confirman el impacto negativo de la actividad humana en el entorno mundial. “Evaluamos los cinco principales factores que afectan la biodiversidad: la transformación del hábitat, la explotación directa (como la caza y la pesca), el cambio climático, la contaminación y las especies invasoras”, explica François Keck, autor principal del estudio. “Todos estos factores tienen un efecto significativo en los ecosistemas, afectando a todos los ecosistemas y grupos de organismos”, añade.

En promedio, los sitios afectados por la actividad humana presentaban cerca de un 20 % menos de especies en comparación con los sitios no alterados. Las pérdidas de ecosistemas son especialmente alarmantes en vertebrados como reptiles, anfibios y mamíferos, cuyas poblaciones son menores que las de los invertebrados, lo que aumenta su riesgo de extinción.

No obstante, las consecuencias van mucho más allá de la simple desaparición de especies. "No se trata solo de una disminución en la cantidad de especies. La actividad humana también está modificando la estructura y composición de los grupos de organismos", señala Keck.

La distribución de especies en un ecosistema es otro aspecto fundamental de la biodiversidad. En zonas de gran altitud, por ejemplo, las plantas adaptadas a estos entornos corren el riesgo de ser reemplazadas por especies de menor altitud debido al calentamiento global.

En algunos casos, el número total de especies en un área puede permanecer estable. Sin embargo, el ecosistema y las funciones ecológicas pueden alterarse significativamente si, por ejemplo, desaparece una especie vegetal clave para evitar la erosión del suelo debido a su sistema radicular profundo. Los cambios más drásticos en las agrupaciones de especies se observan entre los microorganismos y hongos microscópicos. "Esto podría explicarse por sus ciclos de vida cortos y su alta capacidad de dispersión, lo que les permite reaccionar más rápido a los cambios", explica Keck.

El estudio señala que la contaminación y las alteraciones en los hábitats afectan de manera considerable tanto el número de especies como su composición en los ecosistemas.

Las transformaciones en el entorno suelen ser radicales, como ocurre cuando se destruye un bosque o se convierte un prado en terreno llano. La contaminación, ya sea accidental, como un derrame de petróleo, o intencionada, como el uso de pesticidas, introduce sustancias que pueden dañar o eliminar a los organismos que habitan en esos ecosistemas.

Uniformidad

El tercer elemento clave de la biodiversidad analizado por los investigadores es la uniformidad, es decir, el grado de similitud entre las comunidades de especies en distintos lugares. La agricultura intensiva, por ejemplo, tiende a estandarizar los paisajes, haciendo que los conjuntos de especies que los habitan sean más parecidos entre sí.

Los efectos de este fenómeno fueron variados: algunos estudios indicaron una fuerte tendencia hacia la homogeneización, mientras que otros señalaron un aumento en la diversidad de especies a nivel local.

Sin embargo, los científicos dudan de que esta última tendencia sea un indicio positivo. Sospechan que el incremento en las diferencias entre comunidades de especies podría ser un efecto temporal en ecosistemas gravemente perturbados. “La influencia humana es en ocasiones tan intensa que incluso existen señales de un posible colapso total de estos conjuntos de especies”, advierte Altermatt.

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