Fedea prevé que las comunidades autónomas destinen 11.528 millones al pago de intereses en 2029

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Gastos en intereses de las CCAA

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La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) estima que el gasto en intereses de la deuda de las comunidades autónomas alcanzará los 11.528 millones de euros en 2029, más del triple que en 2022. El aumento de los tipos de interés y el elevado nivel de endeudamiento explican una subida que podría reducir el margen presupuestario de las administraciones regionales en los próximos años.

Fedea prevé que el gasto en intereses de la deuda autonómica supere los 11.500 millones en 2029

La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha advertido de un importante aumento en el coste financiero que deberán afrontar las comunidades autónomas durante los próximos años. Según un estudio elaborado por los economistas Carmen Marín y Manuel Martínez, el gasto destinado al pago de intereses de la deuda alcanzará los 11.528 millones de euros en 2029.

La cifra supone un fuerte incremento respecto a los 3.608 millones registrados en 2022. En apenas siete años, el desembolso previsto crecería cerca de un 220 %, reflejando el impacto que está teniendo el nuevo escenario de tipos de interés más elevados sobre las cuentas públicas regionales.

El peso de la deuda sigue siendo elevado

El informe destaca que las comunidades autónomas han experimentado un notable deterioro fiscal en las últimas décadas. La deuda pública de las administraciones regionales pasó de representar alrededor del 6 % del Producto Interior Bruto (PIB) en 2008 a alcanzar un máximo del 27 % en 2020.

Durante ese periodo, los gobiernos autonómicos tuvieron que afrontar situaciones excepcionales, como la crisis financiera iniciada en 2008 y la pandemia de covid-19. Ambos episodios obligaron a incrementar el gasto público para sostener servicios esenciales y atender las necesidades derivadas de la crisis económica y sanitaria.

Aunque desde 2020 el endeudamiento ha comenzado a reducirse, los expertos consideran que la situación fiscal todavía no puede darse por completamente saneada. De hecho, las administraciones territoriales continúan registrando desequilibrios presupuestarios que dificultan una reducción más rápida de la deuda acumulada.

El impacto de los tipos de interés

Uno de los principales factores que explican el aumento del gasto financiero es la subida de los tipos de interés. El Banco Central Europeo ha mantenido una política monetaria más restrictiva para contener la inflación, lo que encarece la financiación de las administraciones públicas.

Según las estimaciones recogidas en el estudio, la deuda emitida por las comunidades autónomas se financiará en los próximos años en torno al 3 %, un nivel muy superior al registrado durante la etapa de tipos excepcionalmente bajos.

Además, gran parte de los vencimientos de deuda deberán renovarse a costes más elevados que los existentes cuando fueron emitidos. Esto implica que, aunque el volumen total de deuda disminuya gradualmente, los pagos por intereses continuarán aumentando.

Menos deuda, pero más gasto financiero para las comunidades autónomas

Las previsiones de Fedea apuntan a que la deuda autonómica podría reducirse hasta el 17,1 % del PIB en 2029. Esta evolución estaría favorecida por el crecimiento económico y por el cumplimiento de los objetivos de déficit por parte de las comunidades autónomas.

Sin embargo, esa mejora no evitará un incremento de la factura financiera. El tipo medio de interés, que se situaba en torno al 1,1 % en 2022, podría alcanzar el 3,3 % en 2027, prácticamente el triple.

Ante este escenario, los autores consideran que las comunidades autónomas deberán actuar con cautela al diseñar nuevas políticas de gasto. También recuerdan que una parte cada vez mayor de los recursos públicos podría destinarse al pago de intereses en lugar de financiar otros servicios y programas.

Por ello, el estudio recomienda mantener una gestión prudente de las cuentas públicas. Las comunidades y el resto de administraciones regionales tendrán que equilibrar sus necesidades de inversión y gasto con la sostenibilidad financiera a largo plazo, evitando que el incremento de los costes de financiación limite su capacidad de actuación en los próximos años.

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