La OMS señala que casi la mitad de los casos de demencia podrían prevenirse

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
La OMS protege a las personas con demencia

Lectura fácil

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado sus recomendaciones para prevenir el deterioro cognitivo, destacando que hasta un 45 % del riesgo de demencia podría reducirse o retrasarse mediante hábitos saludables y el control de factores modificables como el tabaquismo, el sedentarismo, la hipertensión o la contaminación del aire. Las nuevas directrices buscan ayudar a los países a fortalecer la prevención y proteger la salud cerebral de la población.

La OMS refuerza las medidas de prevención para proteger a las personas con demencia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha actualizado sus recomendaciones para ayudar a reducir el riesgo de desarrollar problemas relacionados con el deterioro de las capacidades cognitivas.

El organismo considera que una parte importante de los casos de demencia puede prevenirse o retrasarse mediante cambios en el estilo de vida y una mejor atención a determinados factores de riesgo que acompañan a las personas durante distintas etapas de su vida.

Según los datos recogidos por la OMS, millones de personas en todo el mundo conviven actualmente con enfermedades que afectan la memoria, el razonamiento y otras funciones mentales esenciales para la vida diaria. Estas afecciones representan uno de los mayores desafíos sanitarios debido al envejecimiento progresivo de la población y al aumento de la esperanza de vida en numerosos países.

Factores de riesgo que pueden modificarse

Aunque todavía no existe una cura definitiva para la demencia, los especialistas han identificado diversos factores que influyen en su aparición y que pueden ser controlados. Entre ellos destacan el consumo de tabaco, la ingesta excesiva de alcohol, la falta de actividad física, el aislamiento social y la exposición prolongada a la contaminación del aire.

También desempeñan un papel importante algunas enfermedades crónicas, como la hipertensión arterial, la diabetes y los niveles elevados de colesterol. Mantener estas condiciones bajo control no solo beneficia al sistema cardiovascular, sino que también puede contribuir a preservar la salud cerebral a largo plazo.

Los expertos señalan que actuar sobre estos elementos permite reducir significativamente el riesgo de desarrollar demencia y otros trastornos neurodegenerativos. Por este motivo, las nuevas directrices ponen el foco en la prevención y en la adopción de hábitos saludables desde edades tempranas.

La importancia de una vida activa

Entre las recomendaciones más destacadas figura la práctica regular de ejercicio físico. Caminar, correr, montar en bicicleta, nadar o realizar actividades adaptadas a las capacidades de cada persona ayuda a mantener un buen estado de salud general y favorece el correcto funcionamiento del cerebro.

La OMS también destaca la necesidad de estimular la mente mediante actividades intelectuales y sociales. Participar en grupos comunitarios, mantener relaciones personales frecuentes, leer, aprender nuevas habilidades o realizar ejercicios de estimulación cognitiva puede contribuir a fortalecer las funciones mentales y retrasar la aparición de dificultades relacionadas con el envejecimiento.

Otro de los pilares fundamentales es la alimentación. Los especialistas recomiendan seguir una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y grasas saludables. Reducir el consumo de productos ultraprocesados, azúcares añadidos y grasas saturadas puede aportar beneficios tanto para el cerebro como para el resto del organismo.

Además, las nuevas recomendaciones incluyen la necesidad de disminuir la exposición a la contaminación atmosférica, un factor que en los últimos años ha cobrado relevancia por su posible relación con distintas alteraciones neurológicas.

Medidas respaldadas por la evidencia

Las directrices actualizadas también recuerdan que algunos suplementos alimenticios, como vitaminas, minerales u omega-3, no han demostrado beneficios suficientes para prevenir la demencia en personas que no presentan deficiencias diagnosticadas. Por ello, la OMS no recomienda su uso con ese objetivo específico.

El organismo insiste en que la prevención debe formar parte de las políticas públicas de salud y de las decisiones individuales. La demencia genera importantes consecuencias sociales, familiares y económicas, afectando la autonomía y calidad de vida de quienes la padecen. Por ello, comprender los factores de riesgo y actuar sobre ellos puede ayudar a retrasar la aparición de esta enfermedad.

Añadir nuevo comentario