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El impacto de las nuevas tecnologías y la incertidumbre ante el porvenir socioeconómico configuran el mapa emocional de la juventud actual. Dos de cada tres adolescentes muestran hoy una preocupación por no encontrar un empleo estable o por no poder dedicarse profesionalmente a aquello que verdaderamente les gusta en el futuro. Al mismo tiempo, el 43,1 % de los encuestados considera abiertamente que un mundo libre de redes sociales favorecería de forma directa unas relaciones personales mucho más reales y auténticas, frente al 6,8 % que opina de forma contraria que la vida diaria sin estas plataformas digitales de comunicación sería sustancialmente más triste.
Las entrañas del informe: una radiografía sobre la convivencia con pantallas
Así lo refleja con nitidez el revelador informe de investigación titulado 'Convivir en tiempos de pantallas', elaborado conciudamente por la organización social Aldeas Infantiles SOS. Este valioso documento se ha confeccionado a partir del desarrollo continuo de los programas educativos 'Abraza tus Valores', dirigido con éxito al alumnado de Educación Infantil y Primaria, y 'Párate a Pensar', destinado específicamente a los estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria. El exhaustivo estudio recogió las conclusiones directas de más de 1.500 escolares de Primaria que participaron activamente en la conocida iniciativa institucional 'Diputados por un Día', sumando además las respuestas de un total de 2.332 encuestas rigurosas realizadas a diferentes adolescentes.
La autoconciencia de los adolescentes frente al uso del teléfono móvil
Entre las principales conclusiones extraídas por los expertos, el informe señala que los adolescentes son plenamente conscientes del impacto directo y, en ocasiones, negativo que tiene la tecnología en el normal desarrollo de su vida cotidiana. Así, un elevado 43% de los jóvenes encuestados desearía poder revisar con menor frecuencia su teléfono móvil mientras estudia con el fin de mejorar sustancialmente su capacidad de concentración académica. Asimismo, un 22,1 % de los participantes afirma con rotundidad que le gustaría poder conciliar el sueño nocturno sin tener pantallas cerca de su cama. Además, los jóvenes reconocen sin tapujos que, en muchas ocasiones y situaciones, utilizan el dispositivo móvil personal como un claro sustituto emocional de carácter recurrente para combatir de alguna manera la soledad cuando se aburren en sus hogares.
El estudio sociológico también evidencia notables diferencias de género entre chicos y chicas. Mientras que el 25 % de las adolescentes asegura con firmeza que le gustaría poder compararse menos con otras personas en las distintas redes sociales, ese porcentaje desciende drásticamente al 7,8 % entre la población de sexo masculino. Asimismo, el 70,6 % del alumnado afirma con rotundidad que logra desconectar con una mayor facilidad de las pantallas tecnológicas cuando practica de manera regular alguna disciplina deportiva o realiza diversas actividades creativas. De igual modo, un 67,2 % asegura experimentar esa necesaria desconexión digital de los dispositivos móviles cuando comparte tiempo de calidad y ocio con las personas que resultan verdaderamente importantes para ellos dentro de su entorno afectivo diario.
Diferencias territoriales de la violencia digital y propuestas de Primaria
Por territorios geográficos, el detallado informe apunta que más del 30 % del alumnado encuestado de las comunidades autónomas de Aragón, Canarias y Cantabria afirma sentirse gravemente afectado por situaciones de violencia o agresiones directas a través de las redes sociales, un problema de convivencia virtual que preocupa de manera creciente a los adolescentes de estas regiones, frente al leve 8,3 % registrado dentro de la Comunidad de Madrid. En los cursos de Educación Primaria, por su parte, los escolares apostaron por combatir de manera decidida el acoso en internet, promover una verdadera empatía digital entre compañeros y recuperar con urgencia espacios tradicionales de convivencia fuera de las pantallas, como los parques urbanos o las comidas familiares de los fines de semana realizadas sin ningún tipo de dispositivo electrónico.
Finalmente, la organización Aldeas Infantiles SOS concluye con acierto que la verdadera respuesta institucional y familiar ante el uso intensivo de la tecnología no pasa necesariamente por la prohibición total de los dispositivos, sino por un correcto y cercano proceso de acompañamiento continuado tanto desde el núcleo de la familia como desde los centros escolares. A juicio de los coordinadores de esta entidad social, los resultados cuantitativos obtenidos ponen de manifiesto la urgente necesidad social de fomentar activamente una relación sana y equilibrada con las pantallas cotidianas. Este modelo de convivencia digital interactiva debe estar sólidamente basado en los principios de la negociación constante, la coherencia educativa y la existencia indispensable de modelos adultos positivos que guíen a los adolescentes en el buen uso de estas herramientas tecnológicas modernas.
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