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Las mujeres andaluzas tienen una esperanza de vida media 5,4 años superior a la de los hombres, aunque con una salud más deteriorada. Así lo revela el informe "Salud y Género en Andalucía 2025", publicado por la Consejería de Salud y Consumo coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo.
Según los datos del informe, la brecha de género en longevidad varía entre las provincias. La diferencia es mayor en Córdoba (6,1 años más para las mujeres) y menor en Granada y Málaga (4,8 años).
A los 65 años, las mujeres andaluzas tienen una esperanza de vida superior en 3,6 años a la de los hombres, aunque "una mayor esperanza de vida no siempre se traduce en mejor salud".
Las mujeres andaluzas viven más
El informe también resalta la "paradoja de género en salud" o "ventaja de la mortalidad", que señala que las mujeres andaluzas viven muchos de esos años adicionales en peor estado de salud.
Aparte de los factores biológicos que pueden influir en las diferencias entre sexos, las normas, estereotipos y roles de género generan "diferentes formas de enfermar y morir" en hombres y mujeres, además de influir en los patrones de atención médica.
Los comportamientos de mayor riesgo para la salud, relacionados con la "masculinidad tradicional", son considerados los principales factores que explican la mayor mortalidad prematura en los hombres.
Por otro lado, en todas las provincias andaluzas, excepto Almería, hay un mayor número de mujeres. En las zonas más rurales, hay una mayor proporción de hombres, según el estudio.
Hábitos saludables
En cuanto a hábitos saludables, el informe concluye que más mujeres andaluzas que hombres consumen fruta a diario, especialmente en edades más jóvenes.
Aunque las mujeres hacen menos ejercicio que los hombres, en general, la actividad física disminuye con la edad. La excepción es el caminar, ya que los hombres mayores de 65 años aumentan su actividad en este aspecto.
En las mujeres andaluzas, la capacidad para dedicar tiempo a actividades como caminar disminuye progresivamente con la edad, lo que podría estar relacionado con sus responsabilidades de género.
En cuanto al consumo de tabaco, el informe muestra algunas tendencias positivas en los últimos cinco años. Tanto en hombres como en mujeres, el consumo diario ha bajado y la edad de inicio se ha incrementado en ambos sexos.
Un mayor porcentaje de hombres ha dejado de fumar, el consumo moderado y extremo es menor en las mujeres, y la mayor diferencia de género en el consumo de tabaco diario se da entre los 21 y 24 años, donde los hombres fuman casi el doble que las mujeres. El consumo de cigarrillos electrónicos ha permanecido estable en ambos sexos en los últimos años.
Sugerencias
Por otro lado, el consumo de alcohol ha aumentado significativamente en los últimos años, siendo más común en los hombres que en las mujeres.
Los hombres también presentan un mayor uso de otras sustancias (además del tabaco y el alcohol), a excepción de los tranquilizantes, hipnóticos y somníferos, que son más consumidos por las mujeres andaluzas.
Como recomendaciones finales, el Informe ‘Salud y Género en Andalucía 2025’ propone integrar el enfoque de género de manera transversal en el diseño, implementación y evaluación de todas las políticas de salud; abordar explícitamente los estereotipos de género y las diferencias en los riesgos y modos de enfermar; y analizar la relación entre el concepto de masculinidad tradicional y la salud, para promover el autocuidado en los hombres, la adopción de hábitos saludables, y su compromiso con la paternidad, los cuidados no remunerados, la salud sexual y reproductiva, así como la prevención de la violencia de género.
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