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Cada año, miles de personas emprenden viajes internacionales sin conocer las recomendaciones sanitarias básicas para hacerlo con seguridad, una realidad que puede convertir unas vacaciones soñadas en un quebradero de salud. Ante esta situación, el Servicio de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid ha emitido una serie de consejos fundamentales para prevenir enfermedades y cuadros clínicos que podrían arruinar el viajar al extranjero.
El doctor Álvaro Irigoyen, microbiólogo del hospital, insiste en que la clave está en la prevención y recomienda acudir a centros de vacunación o unidades del viajero con varios meses de antelación a la salida. Esta consulta previa permite valorar las vacunas necesarias y recibir recomendaciones adaptadas tanto a cada viajero como a cada destino específico.
Las necesidades de vacunación al viajar al extranjero no son universales: varían según el país que se visite, la duración del viaje, las actividades previstas y el estado de salud individual de cada persona. Existen vacunas obligatorias para acceder a determinados países, como las de fiebre amarilla, poliomielitis o meningitis, mientras que en otras zonas puede ser necesario tomar tratamiento preventivo para evitar contraer enfermedades o reducir la gravedad de los síntomas, como ocurre con la malaria.
Calendario vacunal: no olvidar las bases al viajar al extranjero
Los profesionales sanitarios hacen especial hincapié en comprobar que las vacunas habituales del calendario vacunal estén actualizadas antes de viajar al extranjero.
Durante el trayecto, mantener medidas básicas de higiene resulta fundamental para disminuir el riesgo de enfermedades infecciosas.
Entre las recomendaciones prácticas se incluye el lavado de manos frecuente, beber agua embotellada cuando existan dudas sobre la calidad del agua potable y evitar los hielos, ya que pueden provenir de agua no tratada.
Respecto a la alimentación, hay que prestar atención especial a los alimentos poco cocinados o vendidos en puestos callejeros, y conviene que la fruta esté pelada por el propio viajero.
Protección contra vectores y otros riesgos
Otro punto crítico al viajar al extranjero es protegerse frente a las picaduras de mosquitos mediante repelentes, ropa que cubra la mayor parte del cuerpo y mosquiteras cuando sea necesario, medidas esenciales para prevenir enfermedades como el dengue o la malaria. Los expertos también recuerdan que existen otros factores que ponen en riesgo la salud durante este tipo de viajes, siendo los accidentes de tráfico uno de los más destacados.
Asimismo, resulta crucial mantener una correcta hidratación, protegerse adecuadamente del sol y extremar las precauciones durante la práctica de deportes o actividades de aventura.
A la hora de preparar el equipaje, el doctor Irigoyen recomienda llevar un botiquín básico que incluya la medicación habitual en caso de tratamientos crónicos, procurando transportar más cantidad de la necesaria, dado que en algunos países pueden no estar disponibles determinados fármacos. Al botiquín se pueden añadir analgésicos, material para pequeñas curas, protector solar, repelente de insectos y sales de rehidratación oral, siempre siguiendo las indicaciones de un profesional sanitario.
Vigilancia post-viaje: síntomas que no hay que ignorar
El especialista indica que algunas enfermedades adquiridas al viajar al extranjero no se manifiestan hasta varios días o semanas después del regreso, lo que hace crucial mantener la vigilancia sanitaria incluso después de volver a casa. "Si aparecen síntomas como fiebre, diarrea persistente, dificultad respiratoria, lesiones cutáneas o cualquier otra alteración que genere preocupación, especialmente tras visitar un país tropical, es importante consultar con un profesional sanitario", aconseja el doctor.
Resulta fundamental informar siempre del destino visitado, ya que este dato puede resultar determinante para establecer un diagnóstico correcto y el tratamiento más adecuado. Esta información epidemiológica permite a los profesionales sanitarios identificar patrones de enfermedad específicos de determinadas zonas geográficas y aplicar los protocolos diagnósticos y terapéuticos más precisos.
La planificación sanitaria al viajar al extranjero no es un trámite burocrático, sino una inversión en salud que puede marcar la diferencia entre unas vacaciones inolvidables por lo positivo o por lo negativo
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