Ceuta reclama el retorno de 9.000 inmigrantes y alerta de una situación de máximo riesgo

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Juan Jesús Vivas, en una reunión con su equipo

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El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, trasladó este jueves al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la preocupación del Gobierno autonómico por la situación que atraviesa la ciudad tras la llegada masiva de inmigrantes irregulares a finales de julio. Durante el encuentro celebrado en el Ayuntamiento, Vivas calificó el escenario de “insostenible” y reclamó que las personas que entraron en la ciudad autónoma durante el asalto fronterizo sean devueltas a Marruecos en el menor tiempo posible.

La reunión tuvo lugar durante la visita de Marlaska a la ciudad autónoma, donde el ministro se reunió con los responsables policiales para analizar el dispositivo de seguridad desplegado en la frontera. Además, anunció el refuerzo de los efectivos con la incorporación de medio centenar de agentes.

Vivas aprovechó el encuentro para trasladar directamente al ministro el malestar existente entre una parte de la población ceutí. A su juicio, la situación ha alcanzado un nivel de “máximo riesgo”, tanto desde el punto de vista de la seguridad ciudadana como de la seguridad nacional.

El presidente advierte de que Ceuta no puede esperar

El presidente ceutí insistió en que el problema no puede prolongarse indefinidamente. Según explicó, cada jornada que pasa incrementa la tensión y, con ella, el riesgo de que pueda producirse algún incidente grave.

Vivas destacó que, pese a las circunstancias, los ciudadanos han mantenido hasta ahora la paz social, principalmente porque confían en que las administraciones encontrarán una solución. Sin embargo, también señaló que existe preocupación entre los vecinos por la presencia de miles de personas en las calles, muchas de ellas sin alojamiento y con dificultades para acceder a alimentos.

Ante este escenario, reclamó un incremento de la presencia de Policía Nacional y Guardia Civil. El presidente considera que el Estado dispone de capacidad suficiente para enviar más efectivos a Ceuta y contribuir así a recuperar la sensación de seguridad entre los ciudadanos.

También pidió reforzar la vigilancia en la zona del Tarajal mediante la presencia de Frontex, especialmente en la playa, con el objetivo de prevenir un nuevo intento de entrada masiva.

El retorno a Marruecos, principal demanda

Uno de los asuntos centrales de la conversación entre Vivas y Marlaska fue el futuro de las personas que llegaron a Ceuta durante los días 30 y 31 de julio. El presidente autonómico defendió que la salida debe pasar por el retorno a Marruecos de todas ellas.

Sin embargo, según explicó después de la reunión, el ministro no le ofreció un calendario concreto para llevar a cabo esas devoluciones. Vivas señaló que preguntó expresamente si existía algún plazo y que la respuesta fue que no había una fecha determinada, aunque sí voluntad de que el proceso se produzca “cuanto antes”.

Para el presidente ceutí, esta falta de un horizonte temporal definido aumenta la incertidumbre. Por ello, insistió en que el retorno debe ejecutarse en un plazo breve para evitar que la situación excepcional se prolongue.

Vivas fija sus condiciones ante el Gobierno

Durante la reunión, Vivas también quiso dejar clara su posición sobre las posibles medidas que puedan adoptarse respecto a los inmigrantes que continúan en la ciudad. El presidente estableció como líneas rojas que no se produzcan regularizaciones, concesiones de asilo ni traslados a la península de las personas que participaron en el salto fronterizo.

Su argumento es que cualquier decisión de ese tipo podría generar un precedente y transmitir la idea de que la presión migratoria puede convertirse en una herramienta para condicionar la situación de Ceuta.

En este sentido, Vivas defendió que debe quedar claro que la presión sobre la frontera no puede utilizarse para poner en cuestión la estabilidad de la ciudad ni su integridad territorial.

El Gobierno cifra en 5.000 los inmigrantes que siguen en la ciudad autónoma

Las cifras sobre el número de inmigrantes que permanecen actualmente en Ceuta también fueron objeto de controversia. Marlaska había señalado durante su comparecencia ante los medios que al menos 5.000 de las aproximadamente 72.000 personas que entraron irregularmente a finales de julio continúan en la ciudad.

Vivas cuestionó esta cifra al compararla con los datos manejados anteriormente por el Ministerio del Interior. Según recordó, a comienzos de agosto el Gobierno hablaba de unas 2.500 personas, por lo que considera necesario realizar una estimación más ajustada de la situación actual.

El presidente reconoció que la administración local no dispone de los medios necesarios para efectuar un recuento individualizado. No obstante, explicó que sí es posible aproximarse a la cifra real utilizando determinados indicadores relacionados con los servicios sociales y de atención que se están prestando.

El cálculo de Ceuta eleva la cifra hasta las 9.000 personas

Uno de los principales datos utilizados por el Gobierno ceutí procede del reparto de alimentos. Según Vivas, únicamente en la playa de El Trampolín, donde se ha instalado un campamento con miles de inmigrantes, se distribuyen diariamente unas 4.500 comidas.

A esta cantidad habría que sumar otras 3.000 comidas que distintas entidades sociales reparten en otros puntos de la ciudad. Además, el Centro de Acogida de Menores habría experimentado un aumento de unas 500 personas.

Con estos indicadores, el presidente autonómico calcula que al menos 8.000 personas están recurriendo a alguno de estos servicios. A ellas añade aproximadamente un millar que podrían no acudir a los recursos disponibles, por lo que eleva su estimación hasta unas 9.000 personas que permanecerían actualmente en la ciudad.

Más presión sobre los servicios públicos

La llegada masiva de inmigrantes también está teniendo consecuencias sobre los servicios públicos de la ciudad. Vivas reclamó al Gobierno central un refuerzo específico del área sanitaria, cuya competencia corresponde al Ministerio de Sanidad, dirigido por Mónica García.

El presidente aseguró que la atención sanitaria está soportando una presión considerable como consecuencia del aumento de población registrado en la ciudad autónoma. Según sus cálculos, el incremento alcanza aproximadamente el 12 por ciento.

Para el Gobierno ceutí, la situación requiere una respuesta coordinada y rápida de las distintas administraciones. El refuerzo policial, la vigilancia de la frontera, la atención social y sanitaria y, sobre todo, la definición de un horizonte para el retorno de quienes llegaron durante el asalto fronterizo son, según Vivas, elementos fundamentales para recuperar la normalidad.

Mientras tanto, el presidente de Ceuta mantiene su advertencia de que la ciudad no puede soportar durante mucho tiempo el actual nivel de tensión. Su petición al Gobierno central pasa por acelerar las medidas destinadas a reducir la presión migratoria y reforzar los recursos disponibles para garantizar la seguridad y la atención de los ciudadanos.

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