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Los especialistas en la lucha antiterrorista del Ministerio del Interior han descubierto a varios individuos investigados por delitos de yihadismo en España mezclados entre los migrantes que accedieron masivamente a Ceuta la semana pasada. Agentes de la Comisaría General de Información (CGI) de la Policía Nacional y de la Jefatura de Información de la Guardia Civil (JIGC) han detectado en los análisis de inteligencia a al menos una decena de investigados por terrorismo. Se trata de personas que años atrás fueron detenidas, condenadas y expulsadas a Marruecos, las cuales han vuelto a ingresar en territorio nacional.
Según estimaciones operativas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los sospechosos identificados podrían encontrarse entre los alrededor de 5.000 migrantes que aún no han sido repatriados tras las entradas en la frontera. Los mandos de ambos cuerpos especializados en la seguridad nacional informan de que ya se ha iniciado la revisión de las cámaras de vigilancia tras las actuaciones de Extranjería, logrando detectar a individuos potencialmente peligrosos para el orden público.
Los equipos de la Policía Nacional y la Guardia Civil están analizando las imágenes difundidas por medios de comunicación, las publicadas en redes sociales y las grabadas por las cámaras fronterizas. En este primer análisis, las fuerzas de seguridad ya han descubierto entre los migrantes a personas que estuvieron inmersas en investigaciones complejas contra el yihadismo en España. Los especialistas procesan la abundante información recopilada y creen muy posible que la cifra de delincuentes detectados con vinculación radical violenta se incremente conforme avancen las averiguaciones.
Antecedentes de infiltración radical en las redes de tráfico de personas
Esta intervención no constituye la primera ocasión en que los servicios de inteligencia descubren a personas investigadas por yihadismo accediendo a España a través de las redes migratorias. De hecho, el control preventivo de estas rutas se ha consolidado en los últimos años como una prioridad absoluta para las fuerzas de seguridad. Un antecedente destacado ocurrió en 2021, cuando la Policía Nacional logró abortar la operación de una célula de tres yihadistas que pretendía atentar con rifles en España, emulando la matanza de Viena de 2020, tras llegar en patera a través del Estrecho de Gibraltar.
Según los datos oficiales de 2022 del Ministerio del Interior, al menos 15 de los terroristas islamistas arrestados en los últimos años utilizaron a las mafias dedicadas a la trata de personas para colarse en nuestro país. Por otra parte, de los 191 islamistas radicales arrestados entre 2018 y 2022, Policía Nacional y Guardia Civil pudieron comprobar que el 8% eran inmigrantes en situación irregular. La cifra global de detenciones por estos delitos se ha incrementado sustancialmente en los últimos años hasta alcanzar los niveles más altos registrados desde los atentados del 11-M.
La respuesta de las fuerzas de seguridad frente al yihadismo en la frontera
El control migratorio preventivo representa una de las principales líneas de actuación en el marco de la estrategia de seguridad interior. El Gobierno le otorga tanto valor a este aspecto que lo viene incluyendo de forma recurrente en distintos documentos oficiales durante los últimos años.
Se trata de uno de los asuntos que más preocupan a los países occidentales y a la OTAN, alianza internacional que lleva años sopesando establecer una nueva misión en África ante la amenaza creciente que representan el yihadismo violento y las mafias de la inmigración ilegal. En la Estrategia Nacional contra el Terrorismo 2023 se describe minuciosamente cómo la crisis del Sahel afecta a los intereses nacionales de España, especialmente en lo relativo a la amenaza terrorista y al aumento de los flujos migratorios irregulares hacia nuestro país.
Amenazas híbridas y vulnerabilidades en la frontera sur de Europa
Los especialistas en la lucha antiterrorista consideran que los esfuerzos de la Policía y la Guardia Civil en esta región deben centrarse en combatir el yihadismo y mejorar los sistemas de control migratorio. La situación de seguridad en el Magreb, sentencia el documento de la Estrategia Nacional, continúa siendo uno de los factores fundamentales que más inciden en el nivel de amenaza terrorista en España y sobre nuestros intereses estratégicos en dicha región.
Además, existen varios elementos que mantienen esta amenaza latente, entre los que destacan los estrechos vínculos de yihadistas magrebíes con residentes en el país, así como el elevado porcentaje de terroristas detenidos de esta procedencia. Por su parte, la Estrategia Nacional de Seguridad Marítima 2024 advierte sobre la posibilidad de que actores estatales o no estatales utilicen olas incontroladas de inmigración irregular dentro de estrategias híbridas para generar vulnerabilidades estratégicas en España, en clara alusión al uso de la inmigración como elemento de presión.
En este dosier se destaca el elevado riesgo en áreas como el Estrecho de Gibraltar, una franja marítima especialmente expuesta a flujos migratorios irregulares. Tal y como figura en el Informe Anual de Seguridad Nacional, los movimientos migratorios pueden ser aprovechados por individuos vinculados al yihadismo para alcanzar el continente europeo. Eso es precisamente lo que se indaga si ocurrió la semana pasada en Ceuta, de ahí la creciente preocupación demostrada por el resto de países europeos.
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