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Un lago ha reaparecido de forma repentina en Marruecos después de 50 años de sequía, gracias a las lluvias excepcionales que han azotado la región del Sáhara.
El lago Iriqui, ubicado en la provincia de Zagora, ha revivido tras las intensas precipitaciones registradas a principios de septiembre, que no solo crearon lagunas entre las dunas del desierto marroquí de Merzouga, sino que también causaron inundaciones y riadas, dejando un saldo de 18 víctimas mortales en el país.
Las lluvias excepcionales y su impacto
Las tormentas que azotaron Marruecos a principios de septiembre fueron catalogadas como "excepcionales" debido a la cantidad de lluvia caída en un corto periodo. Las precipitaciones oscilaron entre 50 y 250 milímetros, lo que provocó inundaciones en varias regiones, incluidos lugares donde la presencia de agua era prácticamente inexistente. Este fenómeno climático no solo resultó en el resurgimiento del lago Iriqui, sino que también ha creado un atractivo turístico en Merzouga, donde las palmeras se encuentran semisumergidas en el agua, ofreciendo un paisaje inusual y cautivador para los visitantes.
El investigador Adel Mouman, de la Universidad Ibn Tofail, fue uno de los primeros en descubrir el lago mediante análisis de imágenes satelitales. Comparando imágenes de la NASA tomadas antes y después de las lluvias, se constató la transformación radical del área. La recuperación del lago, con dimensiones de 13 kilómetros de largo y 11 de ancho, ha sido considerada como un evento excepcional, dado que, en el pasado, la sequía había desviado el curso del río Draa, que tradicionalmente alimentaba el lago.
La importancia ecológica del lago Iriqui
El regreso del lago Iriqui es un importante avance ecológico, ya que es un hábitat crucial para las aves migratorias que realizan la ruta entre Europa y África subsahariana. Según Mouman, la presencia de agua ha permitido que crustáceos como los triops, que pueden sobrevivir en ambientes secos durante hasta 70 años, resurjan en la zona. Además, se espera que la recuperación del lago atraiga nuevamente a muchas aves migratorias, incluyendo flamencos, que habían abandonado el área durante medio siglo.
El director territorial de la Agencia Nacional de Desarrollo de Zonas de Oasis y del Árbol de Argán (ANDZOA), Mustapha Faouzi, destaca que la rehabilitación del lago Iriqui es un objetivo primordial no solo por su valor ecológico, sino también por su potencial para el turismo científico. El lago alberga una variedad de 130 especies vegetales y representa un "paraíso científico" que puede reactivar el interés por la investigación en la zona. Faouzi señala que la reactivación del ecosistema del lago también ha tenido un impacto positivo en la población local, donde viven nómadas y personas semi-sedentarias cuya actividad principal es el pastoreo.
Perspectivas futuras y conservación
La resurrección del lago Iriqui no solo tiene implicaciones ecológicas, sino que también es una oportunidad para que la comunidad local y los científicos trabajen juntos en la conservación y el estudio de este ecosistema renovado. El lago, que había estado seco durante tanto tiempo, ofrece la posibilidad de observar el retorno de especies que habían desaparecido de la región. La Universidad de Moumane planea regresar al área en los próximos días para verificar la aparición de aves migratorias y otras especies que habían estado ausentes durante décadas.
Este fenómeno natural subraya la importancia de la conservación de los ecosistemas en zonas áridas y desérticas, resaltando cómo eventos climáticos extremos pueden, paradójicamente, dar lugar a nuevas oportunidades de vida y biodiversidad en áreas que se creían perdidas.
La historia del lago Iriqui sirve como un recordatorio del poder de la naturaleza y la resiliencia de los ecosistemas, y plantea preguntas sobre cómo podemos aprender a convivir y adaptarnos a los cambios climáticos que afectan nuestro planeta.
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